“Me pesa la cabeza, llevo una mochila cargada en la espalda, no me sostengo la cabeza”… son expresiones que describen muy bien la tensión que soporta nuestro cuello habitualmente y cuando se trata de molestias y tensión en el cuello, es importante no solo fijarse en la zona dónde notamos la molestia, sino abordar también otras zonas relacionadas.

En algunas ocasiones las molestias del cuello pueden tener un origen en la pelvis, la columna vertebral y los hombros; en muchas otras ocasiones a una posición inadecuada de la cabeza, normalmente muy adelantada respecto a la columna vertebral. Todo esto puede dar como resultado que los músculos del cuello y de la parte superior de la espalda se tensen en exceso, provocando tensión y rigidez en el cuello.

Durante tu día a día

La mejora de las molestias del cuello o de cualquier otra parte de tu cuerpo es una suma de ejercicios, cómo los que aquí te presentaré, con otro gran porcentaje de corrección de los hábitos diarios que sobrecargan nuestro cuello.

Lo primero que tenemos que hacer es prestar atención a aquellas posiciones en las qué más horas pasamos; a veces, cuándo voy en transporte público observo como la muchas personas pasan bastante tiempo con su cabeza inclinada hacia abajo mirando el móvil y sentados en una mala posición; si a esto sumamos, qué pasamos gran parte de nuestro día sentados con la cabeza inclinada y avanzada (ordenador), tenemos la situación perfecta para futuros problemas cervicales.

¿Qué podemos hacer? Aquí algunos consejos para evitar la sobrecarga de nuestro cuello en el día a día:

Dicho esto, se pueden tomar acciones para mejorar el estado de ánimo y “ponerlo” en el modo más adecuado para avanzar hacia el objetivo que te has propuesto:

  • Levántate antes de notar que el cuello te molesta: no es nada fácil, habitualmente nos movemos cuándo notamos molestias. Lo ideal es no pasar más de 30 minutos seguidos (siempre que se pueda) sentado; levántate, anda, estira los brazos, relaja la vista, etc.
  • Pon una alarma cada hora: es la mejor de manera de no absorberte por la tarea que estás realizando y darte cuenta de que llevas más de una hora sentado…te has dado cuenta porque tu cuello empieza a decirte: ¡Basta!. Pon una alarma en el móvil o el ordenador cada 30 minutos.

Y al final del día, los ejercicios de descarga:

  1. Túmbate en el suelo (no en la cama) con las piernas sobre una silla, rodillas y caderas a noventa grados. Coloca los brazos en el suelo a unos 45 grados o al nivel de los hombros con las palmas hacia arriba. Este ejercicio coloca la cabeza en el mismo plano que los hombros y permite relajar toda la musculatura posterior del cuello y la parte alta de la espalda. Quédate aquí hasta que notes como toda tu espalda está en contacto completamente con el suelo; unos 5-10 minutos suelen bastar para notar cómo se reduce la tensión del cuello.
  2. En esta misma posición, gira tu cabeza hacia la derecha todo lo que puedas sin que provoque molestia, siempre sin levantar la cabeza del suelo. Lentamente, sin levantar el brazo izquierdo del suelo, intenta tocar con las manos tu cadera izquierda…notarás como se estira la parte izquierda de tu cuello, hombro y brazo. Mantén una tensión suave durante 15 segundos, relaja y repite hacia el otro lado.
  3. Sigue tumbado en el suelo y baja las piernas al suelo y extiéndelas, necesitas 2 toallas enrolladas del mismo tamaño: una en tu zona lumbar y otra bajo las cervicales. En esta postura ve girando la cabeza a derecha e izquierda suavemente. Repite entre 10/15 veces a cada lado.

El resumen es simple: estar atentos a nuestras posturas, movernos más, tener la cabeza menos tiempo inclinada y realizar ejercicios de descarga al final del día.

Un plus avalado por la ciencia

¿Qué hace del té verde una de las bebidas más interesantes para promover una mejor salud y longevidad? La Clínica Mayo resume, en 2008, algunos de los beneficios sobre el té verde. Una combinación de estudios epidemiológicos y poblacionales parecen sugerir que beber té verde puede:

  • Reducir la aterosclerosis y el riesgo de enfermedad cardíaca
  • Presión sanguínea baja
  • Reducir los niveles de colesterol
  • Reducir la inflamación en casos de artritis
  • Mejorar la densidad ósea
  • Mejorar la memoria
  • Prevenir el cáncer

No es un milagro cura lo todo pero, parece que puede ser interesante añadirlo a nuestra dieta; reconozco que adoro el café, que también se ha demostrado tener beneficios cuando se toma en pequeñas dosis; en mi experiencia, alternar días de un poco de café con días de “sólo té verde”, es lo ideal. Prueba y experimenta que es lo mejor para ti.