La Osteopatía y volver a estar al 100% después del parto

El embarazo es un proceso de cambio que requiere de un esfuerzo de todo el organismo femenino, cambios a los que se adapta el cuerpo durante 9 meses pero, algunos de estos cambios van dejando sobrecargado y tensionado el organismo: “se me ha quedado tocada la cintura desde el último embarazo…”, esta expresión habitual demuestra que no siempre la recuperación del parto es rápida y completa… ¿Por qué?

“El cuerpo de la mujer está preparado para adaptarse a las exigencias del embarazo y el parto”, cierto pero, esta adaptación no es igual en todas las mujeres y en todas las ocasiones.

Seguro que has conocido alguna mujer que estuvo hasta el día previo al parto moviéndose, trabajando…con una vida normal: “mi abuela estaba embarazada de mi padre, trabajaba en el campo y llevaba en la espalda a mi tío…”, todos hemos conocido una súper abuela así; ¿Su cuerpo era diferente?, no…y gran parte de las alteraciones que tuvieron de mayor (columna, caderas, rodillas, etc.) venían de los sobresfuerzos realizados durante y después del parto.

Tras “procesos intensos” como el embarazo y el parto, el organismo requiere de tiempo para adaptarse y, a veces, de alguna ayuda… 

¿Qué pasa en el cuerpo durante el embarazo?

Cambios, tensiones, adaptación de la espalda, de la circulación….cambios y más cambios; el peso y el volumen del bebé va aumentando durante todo el embarazo, modificando y cambiando la postura de la mujer y la forma de:

  • Estar de pie: se cansa antes, la zona lumbar se sobrecarga con facilidad, la espalda se va arqueando hacia atrás para compensar el peso que hay delante.
  • Caminar: caminar puede hacerse difícil y fatigoso, repercutiendo sobre la circulación de las piernas, que se acaban congestionando más.
  • Hacer las actividades diarias: gran parte de las actividades diarias que hacemos requieren de movimiento o estar sentado, en ambos casos, puede ser un extra para el cuerpo de la mujer después del parto.

Y pueden aparecer molestias durante el embarazo, que se mantengan tras el parto en:

  • Cuello y cabeza
  • Lumbares
  • Cintura, pelvis
  • Sistema digestivo, vejiga
  • Piernas

El caso de Carla

Vamos a hablar de una persona real que vino a consultarme a Barcelona hace unos meses, la llamaremos “Carla”.

Carla no había tenido antes de su embarazo ningún tipo de molestias en su espalda pero, a partir del 4 mes empezó a notar ligeros pinchazos en la zona lumbar que, a veces, le impedían caminar bien, hacer las tareas cotidianas, molestias en las piernas y molestias lumbares que también influyeron en su digestión.

Pero, fueron contadas las veces que estas molestias se hicieron insoportables, el embarazo se hizo bastante cómodo.

Cuando vino a verme, hacía 3 meses que había tenido un precioso bebé y las molestias lumbares habían vuelto a aparecer; aún no había recuperado una postura adecuada, se notaba “inclinada, doblada” y su sistema digestivo aún funcionaba mal: se sentía al 60% de sus capacidades.

“¿el embarazo puede haber influido en mi estómago?”, me preguntaba sorprendida.

Le expliqué como el volumen del bebé fue presionando durante meses el estómago y los intestinos, estos tardan tiempo en volver a su posición normal, incluso meses después del parto pueden no estar al 100%; resultado: digestiones lentas, gases, molestias abdominales y lumbares, problemas en las piernas, etc.

“¿me pondrás el estómago en su sitio?”, preguntó…”no, tranquila, tu estómago está en su sitio, sólo que se ha tensionado durante el embarazo, necesita que lo relajemos para que vuelva a funcionar con normalidad”.

  • Liberé la tensión de su espalda: su columna estaba libre, su postura mejoró, caminaba y se movía de un modo más fluido.
  • Movilicé, estiré y relajé de manera suave todo los tejidos relacionados con su estómago, intestinos, vejiga, etc. todo lo que estaba “apretado en el intestino”, como bien expresaba Carla.

Y junto al tratamiento, le recomendé el siguiente ejercicio:

  • Túmbate sobre tu espalda con tus rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo. Coloca tus brazos en el suelo y las manos sobre tu abdomen.
  • Mientras sueltas aire, levanta los pies del suelo varios centímetros manteniendo las rodillas dobladas. Coge aire y mantenlo unos segundos. Suelta el aire y baja lentamente los pies al suelo. Mientras subes y bajas los pies, mantén tus lumbares bien pegadas al suelo. Repite 3-4 veces.
  • Cada vez que apoyes los pies en el suelo, con el abdomen relajado y la espalda bien apoyada, haz círculos con tus manos moviendo tu abdomen como si tuvieras un balón bajo tus manos: 3-4 círculos a la izquierda y 3-4 a la derecha.
  • Repite de 5-8 veces todo el proceso.

Este ejercicio realizado una vez al día permitió que Carla volviera a ser regular en su sistema digestivo y le ayudó a mejorar el tono de la musculatura abdominal para que soportara mejor su columna lumbar.

Al igual que a Carla, este ejercicio puede ayudarte en tus molestias lumbares e intestinales.

Artículos

Ver todos los artículos

Suscríbete a la Newsletter

Si quieres recibir información periódicamente sobre consejos, ejercicios y hábitos para mejorar tu salud, suscríbete a la newsletter.

SUSCRÍBETE
2019-11-08T13:12:17+01:00
Ir a Arriba