Manual del caminante (I)

Real y profundamente, caminar está muy subestimado. El hecho es que se ha convertido para mí, y muchos de mis clientes, en mi modalidad de recuperación física y mental preferida. Puede parecer exagerado, pero el hecho es que es la actividad física para la que mejor diseñados estamos: somos cuadrúpedos que no hace tanto tiempo (según parece, unos 4 millones de años de nada) se pusieron sobre 2 patas.

Este hecho hace que sea la manera más adecuada para recuperarse de lesiones, volver a activarse físicamente o mejorar el rendimiento físico o deportivo general…junto a uno de los mejores ansiolíticos naturales que conozco.

Beneficios

No vamos a hablar de los cientos beneficios físicos y mentales que caminar aporta, porque son más que conocidos por todo el mundo: poco impacto articular, mejora de la capacidad respiratoria, mejora de la circulación, reducción del estrés y la tensión mental, etc. la idea es que lo veas como un método de “recuperación” en muchos sentidos, como una gran herramienta para mejorar ciertos aspectos o recuperarnos de tensiones/lesiones.

Mucha gente me comenta que andan a diario, al trabajo, a casa, mientras hacen las tareas diarias…no me refiero a este modo de andar (que está genial), que en muchas ocasiones es casi inconsciente porque andamos ensimismados en el móvil o abstraídos escuchando música. La idea es hacer de caminar un acto, una experiencia o como quieras llamarlo, que puede mejorar ciertos aspectos físicos o mentales.

Cuando andes, anda

Parece obvio, pero, no es así. Me refiero a que dediques un tiempo al día: 30,40, 1 hora a andar sin música, sin móvil simplemente anda y evita la tentación de escuchar música o mirar el móvil cada 5 minutos. El rato que caminas a hacer ciertas tareas, al trabajo, etc. pon el móvil en silencio y una alarma, empieza por poco tiempo y durante ese tiempo sólo anda, siente como te mueves…Móviles en silencio, por favor.

Postura

Cuando camino, imagino que, por deformación profesional, observo cómo camina la gente y habitualmente la postura no es la más adecuada.
Intenta caminar erguido, mirada horizontal (¡no mires el móvil ¡), brazos relajados e intentando apoyar bien los pies en cada paso. Además, caminar mirando hacia abajo puede ser peligroso…no es el primer accidente que veo. Un truco es imaginar una cuerda en tu cabeza de la que te suspendes o tiran de ella para mantenerte erguido.

Respiración

Intenta coger aire por la nariz y expulsarlo por la boca; cada tanto tiempo concéntrate en la respiración, en notar como entra y sale el aire, notar tu pecho y abdomen al moviéndose en cada inspiración/expiración. Hay métodos que hablan de meditar andando, podría ser (en la 2ª parte te hablaré de ello).

Piernas

Cuando digo “siente el esfuerzo en tus piernas”, suelo referirme a que notes como tus piernas empujan el suelo bajo tus pies, sobre todo, los glúteos. Concentrarte en las piernas, en la presión sobre el suelo evita que arrastres los pies, algo bastante común y que puede no ser muy positivo para tu espalda.

Empieza por unos minutos diarios, es mejor 10, 20 minutos al día que 2 horas concentradas en un solo día; la clave, como en toda actividad física, es la progresión, ir aumentando el tiempo y la dificultada/intensidad de manera progresiva.

Esta sería la primera parte del manual del caminante; en el siguiente capítulo te daré mas ideas para hacer de andar todo un arte.

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2019-01-27T01:09:12+01:00
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